jueves, 17 de julio de 2008

video Titicaca Underwater

video

Filmado por el autor del blog durante el documental "Titicaca Puma de Piedra" de PANTEL Canal 5.

lunes, 2 de junio de 2008

El Misterio del Titicaca Subacuático

Por: Yuri Hooker

Las antiguas culturas del altiplano consideraban al Titicaca como un “chamaca”, es decir, en lugar sin fondo, de aguas profundas, interminables y tenebrosas, las que se unían bajo la tierra con el mar, sobre el cual la tierra flotaba.

Al respecto hay algo que es inobjetable: el Titicaca, a 3809 metros sobre el nivel del mar, no solo es el lago navegable más alto del mundo, sino también uno de los más profundos, llegando sus aguas hasta 285 metros bajo la superficie.

Entre las latitudes 16º y 20º sur, la cadena de los Andes se separa en dos cordilleras dejando entre ellas una altiplanicie de aproximadamente 200000 km2, El Altiplano, situado entre los 3600 y 4500 m.s.n.m. Esta altiplanicie es una cuenca cerrada, donde la mayor parte de los cursos de agua fluyen hacia un gran lago, el Titicaca. A causa de la gran evaporación existente, de toda el agua que recibe de las lluvias y de los 11 ríos que lo alimentan, solo el 5 % se pierde por su único emisario, el Desaguadero. Esto genera una acumulación de sales que alcanzan aproximadamente a 1 g de sal por litro. A causa del calor solar que almacena, las temperaturas superficiales del agua nunca son inferiores a 8º C, aunque la temperatura ambiental esté por debajo de 0º C.

Las peculiares características ambientales del lago y su aislamiento de otros cuerpos del agua lo convierten en un gigantesco laboratorio natural para la vida. Su densa vegetación acuática y la infinidad de bahías, islas, montañas y playas dan al Titicaca una belleza sin igual en el mundo… un paraíso cerca del cielo.

El mundo subacuatico de este gigantesco lago es muy poco conocido. La mayor parte de investigaciones se han centrado en identificar y describir a las especies (estudios taxonómicos), pero la ecología de la mayoría de las extraordinarias criaturas que lo pueblan, sigue siendo un misterio.

Las bahías poco profundas están rodeadas de extensos totorales y juncales mientras que el resto del fondo observable desde la superficie esta cubierto por vegetación acuática sumergida.

Existen un aproximado de 23 especies de plantas acuáticas en el Titicaca, sin considerar a las algas, siendo la totora (Schoenoplectus tatora) la principal planta emergente, mientras que las del género Potamogeton, Chara, Myriophyllum y Elodea dominan la mayor parte de los fondos hasta unos 14 m de profundidad.

Entre las plantas y sobre el fondo del lago, infinidad de insectos, moluscos y pequeños crustáceos se desarrollan. Incluso existe una especie endémica de esponja (Balliviaspongia wirrmanni), de intenso color verde. Sin embargo, estos no son los organismos más sorprendentes…


Las ranas del Titicaca, un experimento evolutivo:
La mayoría de anfibios viven en hábitats tropicales, con mucha vegetación, calor y sobre todo, humedad. Situar a una gran rana  a más de 3800 m de altura, en un lugar extremadamente seco y donde la temperatura ambiental desciende fácilmente por debajo de 0º C, parece antagónico.

Los anfibios que vivieron en tierras bajas hace aproximadamente 150 millones de años, quedaron atrapados entre las enormes montañas que empezaron a surgir por la intensa actividad volcánica de aquellos tiempos, era el nacimiento de la cordillera de los Andes. Posteriormente, hace unos 3 millones de años, durante el cuaternario, el clima se enfrió bruscamente en un periodo de glaciación y los batracios de los andes solo tuvieron dos opciones: extinguirse o iniciar una aventura evolutiva sorprendente.

La latitud intertropical donde esta situado el Lago y su gran altura los exponen a una intensa radiación solar (ultravioleta e infrarroja) que produce una fuerte desecación y dramáticas variaciones de temperatura ambiental entre el día y la noche. Entonces ¿Cómo hicieron los anfibios para adaptarse a un clima tan hostil?

Los anfibios son llamados así por tener parte de sus vidas en agua y parte en tierra, sin embargo no todos cumplen con esta condición. Las ranas del Titicaca se caracterizan por ser totalmente acuáticas, es decir, nunca abandonan el agua para caminar en tierra firme, cumpliendo todo su ciclo de vida dentro del Lago. De esta forma ha podido vencer el problema de morir por desecación, por insolación o congeladas sobre la superficie terrestre.

Aquí nace otra pregunta: ¿Si son totalmente acuáticas y no tienen branquias como los peces, como logran respirar bajo el agua?

Los anfibios en general tienen cierta capacidad para poder absorber oxigeno del agua a través de la piel, lo cual ocurre cuando permanecen sumergidos. Sin embargo, sus pulmones siguen siendo la mejor forma de respirar, por lo que no tardaran en sacar la cabeza del agua.

Las ranas del Titicaca, por el contrario, respiran casi exclusivamente a través de la piel, estando sus pulmones muy reducidos. Para lograrlo, una piel de tamaño y estructura normal no seria suficiente. Es así que desarrollaron una piel muy bascularizada y con gran cantidad de pliegues lo que aumenta significativamente la superficie de respiración. Esta piel tan holgada les da un aspecto muy particular, repulsiva para algunos, bello para otros.

Si bien existen muchas variaciones en el tamaño y coloración entre las ranas del Titicaca, son, según los más recientes estudios, una sola especie, Telmatobius culeus, una especie endémica de la cuenca del Titicaca. Las formas de mayor tamaño pueden alcanzar los 50 cm de longitud con las patas estiradas.

Según nuestras observaciones, estas ranas son buenas nadadoras aunque prefieren caminar lentamente sobre el fondo mientras se alimentan de pequeños caracoles y crustáceos del genero Hyalella que abundan entre la vegetación sumergida. Sus huevos son colocados entre las plantas subacuáticas llamadas “yacho” por los pobladores del altiplano. Sus renacuajos viven en las orillas pedregosas del Lago, mientras los juveniles permanecen protegidos de la luz solar bajo las rocas en aguas poco profundas.

Los adultos prefieren las aguas más profundas. En lugares con pocas rocas y con sedimentos fangosos o arenosos, normalmente se distribuyen solo hasta los límites que alcanza la vegetación subacuática, es decir, unos 14 m de profundidad. En fondos rocosos, libres de fango, como los encontrados alrededor de las grandes islas, las ranas sobrepasan los 25 m de profundidad. Por límites técnicos de buceo, no hemos hecho observaciones a más profundidad.

Estos anfibios fueron, desde tiempos inmemoriales, parte del mundo místico de los pobladores del altiplano, estando muy relacionado a rituales para obtener lluvias y por ende, considerados dentro de los símbolos de fertilidad.

Hasta los años 80', era un animal muy respetado. Lamentablemente, creencias llegadas de los andes centrales del Perú impusieron la moda de preparar “ponches revitalizadores y/o afrodisiacos" con estas ranas, las cuales son licuadas vivas y tomadas inmediatamente. Esta costumbre se extendió hasta los pobladores de origen andino que habitan en Lima. La demanda inicio la depredación en el Titicaca.

Hoy en día la población de ranas ha empezado a disminuir con rapidez. Lamentablemente se conoce muy poco de su biología y, según parece, la recuperación de poblaciones es un proceso lento y la depredación es más acelerada.

Tomando en cuenta que es una especie endémica de un lugar único como el Titicaca, se le debería considerar dentro de las especies en estado crítico de conservación en el Perú e implementarse estrategias efectivas de control y conservación, antes que una de las más extraordinarias obras evolutivas en los Andes, termine sus días en una licuadora. Las ranas del Titicaca deberán ser el nuevo reto de la conservación en el Perú.


Peces del Titicaca, una historia de evolución, introducción de especies y extinción
Así como ocurrió con los batracios, los peces del Titicaca también evolucionaron aislados hasta hacerse únicos. Hasta ahora se han descubierto 25 especies de peces nativos en el Titicaca (2 del género Trichomycterus y 23 del género Orestias) y existen dos especies introducidas: la trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss) y el pejerrey argentino (Basilichthys bonariensis).

Al bucear en aguas poco profundas es común ver agrupaciones de peces rechonchos, de no más de 15 cm, nadando tranquilamente entre los “yachos” y totoras. Son los Orestias agassii “carachi negro” y Orestias luteus “carachi amarillo”, los más comunes del lago.

Cerca de las desembocaduras rocosas de los ríos es posible ver a las grandes y escurridizas truchas, toda una tentación para los amantes de la pesca deportiva. Buscando minuciosamente debajo de las rocas, encontramos a resbaladizos y serpenteantes bagres llamados “mauri” (Trichomycterus dispar), mientras que en aguas más abiertas, cardúmenes de pejerreyes nos rodean, reflejando en plateado la luz solar. Pero algo llama nuestra atención: otras especies de peces nativos prácticamente no son encontradas.

Se sabe que por lo menos 7 especies se han extinguido en los últimos 50 años. ¿Que acontecimiento dramático ocurrió en el lago para que suceda un proceso de extinción tan acelerado?

Tratando de mejorar las condiciones de vida de los pobladores del altiplano, en 1941 se inicia la introducción de truchas arco iris procedentes de Estados Unidos y Chile. Entre 1941 y 1969 fueron sembrados más de 19 millones de alevines.

La trucha, pez depredador de gran tamaño, prospero rápidamente en el lago, creando incluso una pequeña industria pesquera que, como se pensaba, mejoro la oferta alimentaria y genero ingresos a los pobladores. Lo que no se pudo ver, fue el efecto ecológico en el medio ambiente.

Antes de la llegada de la trucha, las aguas abiertas del lago eran dominadas por un pez depredador llamado “humanto” (Orestias cuvieri), muy apreciado por la población indígena por su exquisita carne. Este pez se alimentaba de los grandes cardúmenes de ispi (Orestias ispi) el más pequeño de los peces del Titicaca.

Al llegar la trucha, ocupa el mismo lugar que el humanto al cual desplaza por competencia y depredación hasta extinguirlo. A pesar que fue una especie muy abundante, el último humanto se capturó en 1948. Otras especies siguieron la misma suerte en el transcurso de los años, siendo la “boga” (Orestias pentlandii) la que actualmente esta a punto de extinguirse.

Para empeorar las cosas, aproximadamente en 1946, un club de pesca libera pejerreyes argentinos en el lago Poopó, lugar donde termina el río Desaguadero. Los pejerreyes remontan el río y en 1955 se registra su presencia en el Titicaca. La nueva invasión había empezado.

Este pez tiene una boca pequeña que le impide capturar presas grandes, pero a su vez es muy voraz y forma grandes cardúmenes. Según los análisis del contenido estomacal realizados, estos peces se alimentarían de gran cantidad de pequeños animales, incluyendo huevos y alevines de peces nativos.

Pero esto no explica totalmente la disminución y extinción de los peces del Titicaca. Al bucear, la pista la encontramos en los peces enfermos y muertos dispersos sobre el fondo del lago, en lugares sin vestigios de contaminación humana.

Durante nuestras observaciones subacuáticas, al igual que lo encontrado por Jacques Cousteau, fué sorprendente ver un gran número de peces enfermos y moribundos. Estudios realizados por varios investigadores concluyen que el peor efecto de la introducción de la trucha y el pejerrey al lago, no fue la depredación, sino las nuevas enfermedades que llegaron con ellos, ante las cuales las especies nativas no tienen defensas.

Aparentemente las especies nativas que en la actualidad aun se encuentran, han resistido y posiblemente lleguen a adaptarse a las nuevas condiciones, pero otras se habrán perdido para siempre. Esta es una lección de ecología que deberá de meditarse antes de introducir especies en lugares donde la diversidad es alta y única. La perdida del material genético de las especies extintas es irrecuperable y jama se sabrá para lo que pudieron ser útiles. Ahora queda esperar que nuevas adaptaciones ocurrirán para que el gran lago nuevamente sea un ecosistema estable.


Con todo, el Titicaca subacuático sigue siendo un paraíso oculto entre los Andes y el cielo, una frontera poco explorada donde el hombre aún puede sorprenderse con el extraordinario misterio de la vida.
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Referencia:
Hooker, Y. 2003. El misterio del Titicaca subacuático. En Wust, W. (Ed.) “El Titicaca y la magia de los Andes del sur”. Ediciones PEISA S.A.C. Lima, Perú. 152 p.